Un conmovedor documental de 2017, cocreado por Kisilu Musya, agricultor keniano de subsistencia y padre de nueve hijos, y la cineasta noruega Julia Dahr. Filmado a lo largo de cinco años, sigue a Kisilu mientras documenta el cambio climático desde su propia perspectiva: inundaciones, sequías y violentas tormentas que destruyen hogares y cultivos, interrumpen la escolarización y amenazan el estilo de vida de su comunidad. A través de su cámara, vemos no solo las dificultades que enfrenta, sino también la dignidad, la alegría y la calidez que inundan su hogar, mientras él y su esposa crían a sus nueve hijos con humor, amor y un propósito inquebrantable.
Cuando una fuerte tormenta destroza su casa, Kisilu deja de ser un agricultor local para convertirse en un activista climático. Organiza iniciativas de plantación de árboles, moviliza a sus vecinos para proteger la tierra y denuncia la destrucción del medio ambiente. Su viaje lo lleva desde su aldea rural hasta Noruega, donde aprende nuevas estrategias de otros activistas, y finalmente a la cumbre climática COP21 de la ONU en París. Allí, confronta a los líderes mundiales con la realidad de quienes están en primera línea, transmitiendo un contundente mensaje: la justicia climática debe centrarse en las voces de los más afectados.
Las imágenes de Kisilu hacen que la crisis climática sea inmediata y tangible, mostrando tanto su costo humano como la resiliencia comunitaria que inspira. El impacto de la película trascendió la pantalla, impulsando proyectos comunitarios en Kenia, fortaleciendo alianzas con organizaciones como Greenpeace África y utilizándose en aulas de todo el mundo para inspirar la acción climática.
Si bien la película aborda la pobreza, las dificultades ambientales y la inacción política, lo hace sin sensacionalismo, lo que la hace ideal para ver con niños. Ofrece una puerta de entrada accesible e inspiradora a conversaciones sobre justicia climática, resiliencia y el poder de la organización desde la base.
Desde el estreno de la película, Kisilu Musya ha continuado su labor como pequeño agricultor, líder comunitario y activista climático en el condado de Kitui, Kenia. Ha liderado proyectos de plantación de árboles y riego, liderado la construcción de la primera presa de tierra de la región para almacenar agua durante las sequías y utilizado "Gracias por la Lluvia" como herramienta educativa, proyectándola en escuelas, iglesias y reuniones comunitarias para impulsar el diálogo sobre la resiliencia climática. Kisilu también comparte técnicas de adaptación como la captación de agua, la agricultura ecológica y los cultivos mixtos, y continúa participando como ponente en plataformas internacionales como la COP23 y el Foro EAT. A través del liderazgo comunitario, la narración de historias y la defensa global, conecta las realidades de la vida rural agrícola con la urgente necesidad de justicia climática en todo el mundo.
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