Un fascinante documental de investigación de Julia Bacha que examina cómo una ola de leyes estatales estadounidenses que castigan a quienes boicotean a Israel amenaza el derecho a la protesta política. A través de las historias de tres personas —un editor de periódico en Arkansas, una logopeda en Texas y un abogado en Arizona— la película revela el creciente uso de la legislación antiboicot, promovida por el grupo conservador ALEC, para silenciar la disidencia y redefinir los límites de la libertad de expresión en Estados Unidos.
Cada protagonista descubre que, para conservar sus contratos públicos, debe firmar compromisos de no boicotear a Israel. Su negativa desencadena una lucha legal y moral que pone al descubierto los profundos vínculos entre los políticos estadounidenses, las redes de presión y los intentos de criminalizar los boicots políticos. La película sitúa estas luchas en la larga tradición de los boicots estadounidenses como instrumentos de justicia —desde el Motín del Té de Boston hasta el boicot de autobuses de Montgomery y el movimiento contra el apartheid sudafricano—, al tiempo que advierte que las leyes actuales representan un peligroso retroceso.
Lo que Boicot representa es una teoría interna del cambio: la lucha se desarrolla casi en su totalidad en los tribunales, impulsada por demandantes y abogados defensores de las libertades civiles, en lugar de la protesta pública. Destaca la precisión y la valentía de la defensa legal, pero también la ausencia de una campaña popular masiva y visible que, de otro modo, podría haber convertido estos casos en un debate político más amplio. El movimiento, como se muestra aquí, opera a través del "juego interno" de la argumentación legal y la cobertura mediática, en lugar de la resistencia organizada a nivel de calle.
Actualización (2025):
En 2025, más de 35 estados de EE. UU. seguían aplicando leyes contra el boicot, aunque varios —entre ellos Texas, Arizona y Kansas— habían sufrido derrotas parciales o una aplicación más limitada tras impugnaciones constitucionales. La decisión del Tribunal de Apelaciones del Octavo Circuito en 2024, que ratificó la ley de Arkansas, profundizó la división entre los tribunales de apelación y podría dar lugar a una revisión por parte del Tribunal Supremo. Mientras tanto, se están proponiendo modelos legislativos similares para limitar los boicots relacionados con el clima y la justicia laboral, lo que amplía considerablemente el alcance de esta lucha, más allá de la solidaridad con Palestina.
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